Mundo

Bienvenidos a la escuela

Exijo un reembolso.

La escuela, los años de formación, los amigos que duran toda la vida, vivencias que nos marcan y que guardamos con recelo, qué hermosos recuerdos. Claro que no, son mentiras, todo lo que dije es una mentira, queremos recordarlos así, pero dentro de nosotros sabemos la verdad, fueron un martirio. Sí, seguro hubieron buenas cosas, primaria, secundaria, prepa y universidad, algo bueno debió existir, pero la mayor parte fue un robo, exijo que me devuelvan mi dinero.

Esos años nos los venden como plan de ejercicio, nos dicen que con 5 minutos al día vamos a terminar listos para portada de revista, y obviamente no es verdad. Dejen me explico, todo empieza en la primaria, ahí, después del hermoso kínder pero antes de la transición lápiz-pluma. Nos dicen que podemos ser absolutamente lo que queramos en la vida, astronautas, doctores, científicos, exploradores, madre y media, nos ilusionan bien bonito y de repente, tómala, los traumas aparecen, empiezan los ejercicios y las repeticiones de planas con lápiz, todo para ver quienes son los elegidos bajo selección subjetiva de la miss que nos haya tocado, para dejar ese pedazo de madera del número 2 con mina de carbón y goma que mancha, y pasar al tubito de plástico, que podía ser usado como cerbatana, y marcar de forma permanente. A esa tierna edad no estaba listo para tal responsabilidad, si me equivocaba con el lápiz borraba y ya, pero cuando llegó la pluma, no había cómo corregir el error, porque por cierto lo de la parte azul de la goma es una vil mentira, no borra pluma, entonces ¿qué podíamos hacer? pues rayonear el error, ahora se veía más feo y la evidencia de nuestro error quedaba inmortalizada para la posteridad. Desde ahí empezó mi trauma y por eso escribo feo, la presión de miss Estrellita y su necesidad de quitarme el lápiz.

Pasando ese primer bache emocional, vienen cosas peores, memoriza las tablas, la del 7 por mi se puede ir al diablo, haz divisiones con 3 números afuera y 4 adentro de “la casita”, apréndente el copretérito perfecto del verbo ser, yo ni sé para qué me servirá eso, nunca tuve una pelea de palabras con Cervantes. La historia de México completita y cómo el país se independizó de los tiranos españoles y ganamos una gran batalla a pastelazos contra los franceses, que por cierto ellos ni por enterados.  Ah y también carga una mochila que es la mitad de tu peso corporal porque pues si ya nuestros progenitores hicieron el gasto de todos los útiles pues los cargamos diario, para que valga la pena (por cierto si alguien quiere el libro de 4to de historia, el que traía a Hidalgo en la portada, lo tengo prácticamente nuevo y enmicado).

Entonces, la primaria nos empieza a formar y pasamos de poder ser astronautas en primero a salir de sexto pensando que ahora sí que entremos a secu vamos a ser de los grandes.

Llegamos a secundaria, nos reciben, y lo primero que hacen es continuar la tradición de la primaria, una tradición que todos sabían que significaba pero nadie decía. Si te tocaba estar en primero A, rifaste, tienes futuro, si te tocaba estar en primero B, échale ganas muchacho, aún puedes aplicar para un trabajo de medio pelo, pero si eras del C, ya valió, bienvenido al mundo de empleado de cadena de autoservicio o ratero. Nadie lo decía pero en las caras de los padres de familia se veía el dolor, el sufrimiento, la frustración del esfuerzo de llegar a fin de mes y que el infante fuera un burro que se quedó en primero C. Entonces adiós al sueño de querer ser astronauta, en la secundaria ya no te decían que podías ser lo que quisieras, ahora podías ser lo que te ajustara. Además por esas épocas nos visitaba “el hada pubertad”, y ya sabemos esa historia cómo terminó, no entraré en detalles porque la verdad a mi todavía no me cambia la voz; entonces, además de no vernos con capacidades para visitar otros planetas y marcarnos con una letra dependiendo el salón, ahora la preocupación (para los de tercero), es que no se equivocarán y en lugar de ir a la secundaria comenzarán a ir a la “sexcundaria”. La respuesta más simple en mi humilde punto de vista era que nos dieran una educación sexual de calidad y nos enseñaran cosas básicas como que una chica no puede quedar embarazada por sentarse en la orilla de  una alberca. Pero no, mejor te enseño las partes de la célula, y decir te enseño, es usar esa palabra de forma muy holgada, sería más adecuado decir “hagoquelorepitashastaquelomemoricesylaspalabraspierdansusignificado”.

Y por algún milagro de los dioses de la educación, logramos pasar esos tres terribles años de granos, incomodidades corporales, violencia física y emocional,  los primeros terribles trabajos en equipo (por cierto ¿no se suponía que a todo el equipo lo calificaban igual? Porque yo sigo recordando cuando mi equipo sacó 9 y yo 7), y el latente miedo de ser padre/madre antes de dejar de ver caricaturas.

Entonces nos hacen escoger ahora lo que queremos ser, podíamos irnos, si los ingresos económicos lo permitían, a una prepa privada y alargar el miedo de nuestros padres a ser abuelos jóvenes, o escoger una pública y entre 4 áreas, y esperar ser alguno de los afortunados que lograban entrar a su primera opción después de intentar ser de los mejores en el examen masivo que se realiza cada año.

No manchen, a esa edad no sabía ni escoger mi ropa, mi mami me la compraba, y querían que fuera decidiendo mi futuro, si en la secundaria nos separaban para hablarnos de cómo funciona nuestro cuerpo con la última actualización pubertad.exe, la lógica de la sociedad nunca dejará de sorprendernos.

Y empezaba lo que muchos dicen la mejor etapa de sus vidas, la preparatoria, no manchen, en serio, mejor que dejar de pedir permiso, viajar, comprarse su primer carro, nadar en el océano, tener una relación seria e importante ¿en serio? ¿la prepa lo mejor? Bueno, cada quién.

En este nuevo mundo ya no había letras que nos dividieran, sólo parciales y finales, qué poca, era como lo del lápiz-pluma pero esto nos hacía estresarnos más.

Ahora ya no aprendíamos de la célula y sus partes, ahora era tiempo de entrar al maravilloso y fascinante mundo de la ética. Para que diablos te quiero enseñar cómo ir formando una mente que sí pueda decidir que quiere ser en su futuro casi inmediato y buscar una carrera que nos llene, cuando nos podían enseñar lo que la moral y el ser humano tienen en común pero que nunca aplican. Eran 3 años más de este trámite que a mi parecer llevaba ya muchos años sin ponerse de acuerdo qué significaba. Por cierto, aquí se reían de uno si decía que quería ser astronauta.

Nota aparte, existen versiones alternas como las escuelas técnicas en las que a uno le enseñan un oficio y las prepas abiertas en las que a uno le enseñan que no puede pasar el examen de mate 6 contestando al azar sin importar cuántas veces lo repita.

Y por fin después de 12 años de estudios, de llenar nuestra mente de conocimientos y datos que nos sirven en el día a día, por ejemplo, hay nueve planetas en nuestro sistema solar, me niego a aceptar que el pobre Plutón está fuera, tantas bromas malgastadas para que me digan que ya no es planeta; logramos llegar a la Universidad, nuestra alma mater, nuestra formación académica de verdad, nuestra puerta al conocimiento real, claro, hasta que te das cuenta que es una preparatoria engordada, que la carrera que escogiste no es lo que tu pensabas, pues porque en la prepa te dijeron que mercadotecnia era el futuro y durante doce años nos asustaron con que las matemáticas son el coco, entonces ahora estamos atrapados cuatro años, dos de los cuales son tronco común de cosas que todos los maestros nos dicen “esto lo debieron haber visto en la prepa”, entonces para que, o una de dos ¿lo vimos en la prepa o me lo estás enseñando de nuevo?, entonces algunos empiezan a cambiar de carrera porque siempre no quería ser doctor, médico para los puristas, o la ingeniería y yo no somos uno mismo uo uo. Y la más importante, algunos, me han contado, se avientan 4 años de una carrera que estudiaron simple y sencillamente porque sus señores padres y señoras madres les dijeron, tú tienes que estudiar una carrera. Y ya, nada más, así como así, no importa si es filosofía y letras o mercadotecnia, estudia una carrera para que seas alguien en la vida, y en ese momento llega un flashback de las clases de filosofía en la prepa y uno dice ¿qué significa ser alguien en la vida?

Y ya a esta altura, uno no puede ser cualquier cosa que quiera sino lo que “decidió” que era lo que había querido ser para lograr ser alguien en la vida, o sea, nos estafaron.

Total que nos dan dos años de tronco común y dos más de la carrera, nos vuelven unos expertos, pero nunca, ni por error nos enseñan a endosar un cheque, pagar impuestos y dios no lo permita, hacer un currículum profesional y que nos ayude a vernos bien con la poca experiencia que tenemos hasta ese momento.

Y ya ni menciono el servicio social o en palabras de muchos oficinistas el empleado IBM, ya saben el chiste, no me rebajaré a decirlo.

Así que exijo un rembolso por todo lo que no me enseñaron y prometieron, yo amablemente se lo hare llegar a mis padres, a su debido tiempo.

Por cierto yo quería ser vengador nocturno.

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